Durante varias horas, vendedores ambulantes ofrecieron sus mercancías «toreando» a policías y funcionarios de la Ciudad de México. Uniformados endurecieron sus acciones para frenar a los informales que vendían alimentos preparados y otros artículos. Desde antes de las 10:00 h y hasta alrededor de las 15:30 h, comerciantes lograron burlar los filtros de revisión en los accesos a la Plaza de la Constitución, ocultando productos en bolsas de plástico y mochilas y ofreciéndolos de forma discreta a visitantes del primer cuadro del Centro Histórico. Posteriormente, al aumentar la cantidad de vendedores y la variedad de sus productos (juguetes, bancos, comida preparada), se incrementó la presencia de policías y servidores públicos de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México. En los filtros se detectó que al menos tres grupos no pudieron ingresar porque llevaban productos para venta irregular, como botellas de agua y refresco envueltas en tela y bancos plásticos. En el Zócalo empezaron a retirar a algunos vendedores; dos grupos de mujeres que ofrecían quesadillas y doraditas fueron increpadas por la policía y se les indicó que no podían comercializar esos alimentos. Tras un intercambio de palabras se produjeron forcejeos y las comerciantes cesaron su actividad. El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, señaló que el ambulantaje quedará prohibido en el Zócalo, aunque se tolerará en zonas aledañas según los acuerdos con la Secretaría de Gobierno. Más tarde, el secretario de Gobierno, César Cravioto, realizó una caminata mientras su dependencia destacó haber retirado y vaciado coladeras con bebidas embriagantes.