El VAR se ha convertido en un problema más que en una solución para el fútbol. La eliminación de Irán del Mundial se convirtió en el ejemplo perfecto de cómo la tecnología excesiva puede arruinar el espectáculo deportivo. Mendi Taremi vio cómo le anulaban un gol contra Bélgica por estar milimétricamente en fuera de juego, con la línea trazada sobre su cuerpo. Contra Egipto, otro gol anulado por apenas milímetros del botín de Shoja Khalilzadeh. Estas ridiculeces tecnológicas dejaron a todo un equipo fuera del Mundial.

En el fútbol moderno, la tecnología intenta cuantificar y explicar el juego con datos, pero lo importante siempre será la calidad, no la cantidad. Las decisiones milimétricas no hacen justicia al espíritu del deporte. El VAR perturba en lugar de ayudar.

Alemania ya no tiene ni una gota de talento. Paraguay la eliminó con esfuerzo y disciplina. En contraste, Francia está resucitando el buen fútbol con atrevimiento, calidad y conceptos básicos del juego. Los delanteros rotan constantemente y tienen a Mbappé, un crack que modifica la realidad. Dembélé y Olise completan un equipo exquisito y eficaz.

Marruecos se perfila como candidato por su juego. Tiene a Hakimi, un lateral que defiende, gesta y define. Japón pierde, mientras Cabo Verde, aunque también pierde, muestra carácter.

Entre los goleadores, Haaland es el llanero solitario: se instala en el área, puede estar 25 minutos sin tocar la pelota y termina convirtiendo. Kane, en cambio, es el goleador solidario que ayuda en la tenencia y recuperación, además de marcar goles decisive.

Argentina no juega bien pero gana, alejando por momentos las penas de un pueblo duramente castigado. México tiene a Quiñones, un delantero que golea, participa, asiste y recupera: un símbolo del juego completo.

La fama es puro cuento. Los VIP llenan los palcos buscando ser más famosos, sin entender el juego. Incluso un perro famoso (Brodie) asistió a un partido de Argentina contra Cabo Verde, invirtiendo los roles: el perro llevó a su dueño. La frivolidad no tiene dueños.

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